Aikido Aikikai Costa Rica - Aikido, el Arte Marcial de las Artes Marciales... Hombres, mujeres y niños de todas las edades pueden aprender en Costa Rica fortaleza espiritual, disciplina y defensa personal. Con la Energía Vital "Ki", amor y humildad se armoniza a la humanidad con sigo misma, con la naturaleza y el Creador.

Aikido Aikikai Costa Rica Aikido Aikikai Costa Rica
El Corazón del Aikido
La Naturaleza en la filosofía del Aikido
La Filosofía del Aikido

Miles de horas se usaron en el desarrollo de las técnicas, pero miles más se utilizaron lidiando con los problemas existenciales de la naturaleza humana, y tratar al Aikido como un arte marcial consistente en proyecciones y sujeciones - habilidades que pueden aprenderse de cualquier sistema de defensa personal - es un insulto a la perpetua búsqueda espiritual del Fundador.

Sin embargo, el especial mensaje del Fundador, no puede ser asimilado con rapidez. El tomó prestadas ideas libremente para expresar su visión única y sus charlas eran una mezcolanza de esotéricas frases budistas, misteriosos mitos Shinto, y enigmáticas doctrinas Omote-kyo. Nadie, incluyendo al mismo Fundador, proclamó entenderlas completamente y en una ocasión declaró: "Palabras y cartas jamás podrán describir adecuadamente al Aikido, su significado es revelado únicamente a aquellos que son iluminados a través del entrenamiento duro y constante". Sensei Shirata dijo que a pesar de que al inicio se sintió completamente confundido por las explicaciones del Fundador, al paso de los años, gradualmente comenzaron a tomar sentido. El siguiente es el sumario de Sensei Shirata con los puntos clave de la filosofía religiosa del Fundador.

El Aikido posee su propia cosmología. Las palabras aiki, kami y takemusu son términos ancestrales, pero el Fundador los reinterpretó a la luz de su profundo despertar. Ki es la energía primigenia que surge del vacío. A través del Aiki, la mezcla del ki positivo y negativo (yin y yang), las innumerables formas de fenómenos fueron (y son) manifestadas. Aiki, la fuente y sustancia de vida, es kami, lo Divino. Originalmente, esta palabra consistía de los ideogramas ka (fuego), simbolizando el espíritu, y mi (agua), simbolizando la materia. La convergencia de estos dos elementos dio como resultado la aparición del mundo material. Kami funciona como iki (kokyu), el aliento vivificante de la vida. Del iki se levanta el kotodama, "las vibraciones divinas" del nombre y de la forma. A estas dos fuerzas procreadoras, el Fundador agrega una tercera, takemusu, "el valor de Ser activo". Take ("ardor marcial") también pronunciado como "bu" (igual que en budo), es la incansable diligencia; musu es musubi, el poder de llegar a ser.

La gran percepción del Fundador con respecto al universo es "Takemusu Aiki". En el nivel más elevado, Takemusu Aiki puede ser interpretado de la siguiente manera: "El Bu nace del Aiki; Bu da nacimiento al Aiki". En perspectiva humana, "Yo nací de mis padres, mis padres nacen de mí". Eso es decir, "Yo soy Aiki; Yo soy el universo".

En términos más concretos: Aiki se aplica inicialmente en armonizar las tres funciones del cuerpo, la mente y el espíritu (ki). Después de eso usamos Aiki para fundir nuestros movimientos con los de nuestro compañero cuando ejecutamos las técnicas. En este caso, Aiki es a-i-ki, representado por un triángulo, un círculo, y un cuadrado, que son los patrones básicos de la creación. Los movimientos en Aikido siguen estos patrones. Por ejemplo, una postura triangular, una entrada circular, y un control cuadrático (debe de recordarse que las técnicas no son Aiki; el Aiki opera a través de las técnicas).

Una vez que estas armonizaciones se han alcanzado - lo cual no es sencillo - es necesario ponernos a nosotros mismos en sintonía con el alrededor, ajustándonos naturalmente a sus cambios. (Ese es el motivo de que los dojos en Japón no posean ningún tipo de calefacción). Eventualmente nos fusionamos en forma imperceptible con el universo, incorporando su dinamismo como nuestro. La totalidad de este proceso es kimusubi, vinculando al ki con la promoción de la vida.

El Aiki unifica el cuerpo y la mente, el "yo" con los otros, la materia y el espíritu, al hombre con el universo. En sus últimos años, el Fundador sugirió que el vocablo "ai" (armonía) fuese reemplazado por el vocablo "ái" (amor), dado que el amor es la mayor manifestación de la armonía: nutriendo todas las cosas y llevándolas a plenitud… "El amor es la deidad guardiana de todos los seres; sin el amor nada podría florecer. El Camino del Aiki es una expresión del amor… El amor no odia, no tiene opositores. El amor es la esencia de Dios".

Kami - Sama, "Dios", fue la frase que el Fundador utilizó para representar al último, al Absoluto, al Espíritu Universal del Amor y de la Armonía. Hito, el término japonés para ser humano está compuesto por el vocablo hi "chispa de vida", que debe detenerse y radicar temporalmente en este recipiente que llamamos nuestro cuerpo. El "ka" de kami y el "hi" de hito son el mismo ideograma - si no existe kami, tampoco existe hito y viceversa - . Por eso el Fundador insistía en que "Un ser humano es un hijo de Dios, un santuario viviente de lo Divino".

Aiki Okami, "El Gran Espíritu del Aikido", es el símbolo de aquellos ideales que el Fundador tenía en mayor valía. A través de la práctica devota de las técnicas de Aikido - funciones de lo Divino - es posible progresar hacia ese altísimo grado. De hecho, nosotros mismos podemos acceder al estado kami, un ser humano perfeccionado. El estado kami no convierte a los seres en criaturas supernaturales, sino en individuos que han descubierto su verdadera naturaleza - ninguna otra que la del universo en si - a través del esfuerzo constante. "El Aikido es el Camino de Dios; estableciendo el poder del Aiki se construye la fortaleza de la actividad divina"

El poder de la actividad divina no es otra cosa que Takemusu Aiki. Hasta ahora se daba por sentado la ley de la jungla: "si no lo mato me matará a mí". Tal actitud se opone a la supervivencia de la humanidad. El Fundador se dio cuenta de que take no tiene como propósito ni la destrucción ni la muerte, sino la vida y la iluminación. La intensidad y enfocada determinación del guerrero debe canalizarse hacia un propósito más alto: "la restauración de la armonía, la preservación de la paz, y el sostenimiento de todos los seres". El Sensei Shirata cree que el Fundador fue un mensajero divino enviado para advertirnos a los estúpidos seres humanos que somos, de la inutilidad de apostarle a la guerra y de matarnos los unos a los otros. El "Aiki" no es un arte para derrotar a los otros, sino para la unificación del mundo y la reunión de todas las etnias en una sola familia.

Por encima de todo, el Aikido es misogi, el Gran Camino de la Purificación. Desde que somos dotados de vida, somos divinos, pero debido a nuestras imperfecciones y a nuestros pensamientos fundamentales, nuestra verdadera naturaleza se ve obscurecida. En lugar de usar agua para lavar nuestras impurezas, usamos las antiguas técnicas del Aikido - cada corte de espada, cada arremetida del jo, cada movimiento del cuerpo, es un acto de exorcizar el mal y de limpiar nuestro corazón -. Misogi es el proceso con el que nos despojamos de la maldad, purgamos nuestros cuerpos de mancilles, y pulimos el espíritu. Conforme nos despojamos de las capas de suciedad y corrupción, nuestra inmaculada luz interna resplandece con mayor intensidad.

El legado espiritual del Fundador - como vivir en divina armonía con el mundo y todo lo que en el habita, pleno de indomable poder y amor creativo - debe ser un susurro constante en el entrenamiento del Aikido.